| InfoVis.net>Revista>mensaje nº 79 | Publicado 2002-03-04 |
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El pasado 26 de febrero nos enteramos de que Donald Rumsfeld, secretario de defensa de EE.UU., había dado por definitivamente cerrada la oficina de Influencia Estratégica, al parecer después de un artículo aparecido en el New York Times en el que se revelaban los planes de desinformación que pretendía llevar a cabo la citada oficina, que incluían proporcionar informaciones falsas a publicaciones periódicas en el extranjero. Esta noticia trae a colación el papel de la mentira o, si se quiere decir más sutilmente, de la desinformación en relación con la visualización. Edward Tufte dedica un capítulo entero de su excelente libro “The Visual Display of Quantitative Information” a la “Integridad gráfica”, donde desarma algunas de las triquiñuelas que permiten engañar sutilmente con los gráficos. Por ejemplo, Tufte define el “factor de mentira” como la relación entre el tamaño del efecto visual que produce el gráfico y el tamaño real que éste tiene en los datos. Como ejemplo clásico, la representación de la variación del poder adquisitivo del dólar entre 1958 y 1978, aparecida en el Washington Post el 25 de Octubre de 1978, mediante 5 billetes de dólar cuya longitud es proporcional al valor del dólar en cada momento. (Véase la adaptación en la figura adjunta). En este caso mientras que la variación del poder adquisitivo es en una sola dimensión, el efecto visual que se percibe es el asociado al área del billete y se varían dos dimensiones. Así el billete menor del gráfico, 1 dólar de 1978, vale 44 centavos de dólar de 1958 y tiene una longitud que es, correctamente, un 44% del billete mayor que representa el dólar de 1958. Sin embargo su área es solamente un 19% de la del billete mayor, lo que da la impresión de una reducción drástica en el poder adquisitivo. Para que el área representase fidedignamente el valor, el tamaño del billete habría de ser algo más del doble. Alternativamente podríamos mantener el ancho del billete y cambiar la longitud (lo que se hace habitualmente los gráficos de barras.) Howard Wainer, en su libro “Visual Revelations” desarrolla 12 reglas para representar mal los datos, que a su vez se basan en la negación de los 3 principios que definen un buen gráfico. Puesto que un buen gráfico muestra muchos datos en poco espacio, de forma precisa y clara, si quieres desinformar:
Las doce reglas que se siguen de ello son:
A pesar del tono desenfadado de estas reglas, es claro que darles la vuelta ayuda, que no garantiza, a hacer gráficos más claros y precisos que nos revelen los datos y sus diferencias. Por otro lado contribuye a vencer el impacto de la imagen y construir un sentido crítico que nos permita detectar los gráficos tendenciosos y confusos que pueblan más de una presentación y que demasiadas veces aceptamos alegremente. Las visualizaciones no son neutras, dependen de nuestra elección y de lo que queramos mostrar a los demás y a nosotros mismos. Cultivar este sentido crítico respecto de lo que hacemos y de lo que se nos presenta es vital para evitar la confusión. Tres libros entretenidos e interesantes de leer son:
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