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Sentido común: la secuela.
por Juan C. Dürsteler [mensaje nº 69]

El criterio científico es imprescindible para distinguir lo que funciona en la web de lo que no. Pero en disciplinas emergentes como la visualización de información y la usabilidad aún no está suficientemente formado.

Conversando via e-mail con Jared M. Spool sobre el artículo de la semana pasada, Jared me decía que discrepaba sobre la frase “Se impone el sentido común”. En su opinión lo que se impone es el criterio científico y la construcción del mismo requiere de mucha investigación. 

Jared está en lo cierto. Es una constante en la Historia de la Ciencia que cuando se refinan los experimentos científicos y se someten las hipótesis de sentido común al método científico se descubre que cosas que parecían razonables resultan ser inexactas o incluso abiertamente erróneas. Pero también se confirman algunas de dichas hipótesis.

Éste es un problema común a todas las disciplinas emergentes en las que falta un cuerpo de conocimiento teórico establecido que nos permita predecir el comportamiento de una persona delante de una interfase de usuario, un gráfico informativo o el diseño de una característica concreta de un sitio web. 

Vale la pena echar un vistazo al artículo de septiembre de la revista mensual que publica la consultora Human Factors International (HFI) titulado “¿Hasta qué punto son fiables las pruebas de usabilidad?” (“How reliable is usability performance testing?”). El artículo, escrito por Bob Bailey, director científico de HFI, comenta los resultados de tres estudios independientes realizados desde 1998 hasta el presente en diferentes instituciones que muestran consistentemente que los resultados de los tests de usabilidad de varios equipos de expertos sobre un mismo sitio web diferían notablemente. En particular:

  • Ninguno de los problemas fue encontrado por todos los equipos.

  • Algunos equipos encontraron pocos problemas y otros muchos.

  • Una gran cantidad de problemas fueron encontrados solamente por un equipo.

En los diferentes estudios el número de equipos variaba entre 4 y 9. Las tablas con los resultados se pueden consultar en el artículo antes mencionado.

Podríamos discutir largo rato sobre las condiciones que han de cumplir las pruebas sobre usabilidad y sobre si las consultoras que ofrecen servicios en este campo están verdaderamente preparadas. Sin embargo creo que lo importante es no perder de vista la evolución de las disciplinas emergentes. 

La historia natural de esta evolución indica que por una parte se irá desarrollando el cuerpo de conocimientos científicos contrastados en Universidades y centros de investigación hasta llegar (posiblemente) al establecimiento de una teoría del campo que permita predecir (e incluso calcular) la mejor solución para un problema determinado. Paralelamente los diseñadores y el personal en contacto con la disciplina irán desarrollando un conjunto de experiencias y “mejores prácticas” basadas en la conjunción de experiencia y sentido común.

Los seres humanos presentan características muy variables. Definir un patrón para el comportamiento humano en un aspecto específico, como por ejemplo la forma de caminar, es una tarea ardua y compleja ya que cada persona actúa de forma diferente y compleja. Por ello los avances científicos en el caso de las disciplinas que nos ocupan, que abarcan temas que van desde la infografía a la sicología pasando por la lingüística, serán lentos. 

En el ínterin, habremos de sopesar con cuidado las decisiones que tomamos y usar la experiencia, el sentido común y la vigilancia tecnológica para estar al día de los avances científicos en este campo.


Enlaces de este artículo:

http://www.humanfactors.com/library/sep01.asp  
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