| InfoVis.net>Revista>mensaje nº 114 | Publicado 2003-02-12 |
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El sábado 1 de Febrero contemplamos atónitos en las pantallas de la CNN el rastro que la desintegración de la nave espacial Columbia iba dejando sobre los cielos de Tejas. El trágico accidente que costó la vida a 7 personas podría tener su origen en el desprendimiento de una pieza del tanque principal de combustible que golpeó el ala izquierda del trasbordador durante el despegue. Desde entonces se ha especulado sobre las causas reales y se ha aducido, entre otras cosas que los presupuestos de la NASA habían disminuido hasta límites preocupantes. Por su parte la NASA ofrece una película Falsh en la que se hace propaganda de los avances conseguidos en el programa del trasbordador espacial. En concreto se ofrecen gráficos de distintos tipos donde se nos informa, por ejemplo, que en los últimos años:
La desafortunada reentrada se ha cubierto infográficamente con ejemplos como el del periódico El Mundo o el de Time Magazine. Algunos sitios web como el de la NASA o el de la CNN ofrecen amplia información gráfica sobre el desastre. La NASA ofrece una serie de gráficos donde se detalla de forma clara el estado de todos los sensores del ala izquierda durante las diferentes etapas de la reentrada.
La investigación comienza ahora. Dentro de unos meses sabremos qué pasó y sabremos también si, como ocurrió con el Challenger en 1986, la interpretación errónea de los datos representados de forma ineficiente ha tenido algo que ver esta vez o no. En aquella ocasión la causa del accidente resulto ser un anillo de goma que sellaba la junta entre dos secciones de uno de los cohetes auxiliares (boosters) del Challenger. La tarde anterior al despegue, para el que anunciaba una temperatura de entre 26 y 29 grados Fahrenheit, los técnicos de Morton Thiokol, fabricante de los “boosters”, desaconsejaron el lanzamiento preocupados por el comportamiento de dichas juntas en tan baja temperatura. Ningún vuelo hasta entonces había despegado con tanto frío, el comportamiento de este tipo de material empeora a bajas temperaturas y algunos vuelos habían tenido problemas en ese sentido. Los técnicos remitieron un fax con 13 páginas a los oficiales al cargo de la NASA que encontraron los datos y las tablas insuficientes para concluir que había una relación entre las bajas temperaturas y el fallo de las juntas. Después de un intenso debate se decidió seguir adelante con el lanzamiento, a pesar de que era la primera vez que Morton Thiokol desaconsejaba un despegue en 12 años. La investigación posterior demostró que los datos disponibles sobre la historia de los lanzamientos sí hubieran permitido relacionar correctamente la temperatura con una alta posibilidad de fallo en los anillos de marras. (Véanse los gráficos adjuntos o los disponibles en la galería del SCS y Universidad de Colorado).
Edward Tufte tiene una interesante y completa discusión sobre el particular en su libro “Visual Explanations”. En ella concluye que los técnicos necesitaban un análisis rápido e inteligente de los datos por un lado y un medio eficiente de presentarlos para convencer a los oficiales de la NASA de evitar el lanzamiento. Una representación apropiada de los datos en vez del estudio de la casuística concreta hubiera sido definitiva para evitar el desastre. La visualización correcta de la información suele marcar la diferencia. A veces dramáticamente. En memoria de los tripulantes del Columbia. Véase tambien el Report of the Presidential Commission on the Space Shuttle Challenger Accident Enlaces de este artículo: |
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